¿QUIÉN QUIERE DIVIDIR Y POR QUÉ?

Están aumentando, ya que nunca han dejado de estar presentes, los intentos de individuos, grupos de opinión, grupos de presión y grupos políticos por dividir a los ciudadanos en buenos españoles, malos españoles y, según alguna eminencia de no sé qué ciencia, en mucho españoles. Ésta última definición supera en mucho mis conocimientos, debe ser algo como el famoso gato que nadie sabe si está vivo o muerto, así que voy a dejarla aparte, no sea que nos contamine cualquier argumento mínimamente válido.

Durante muchos años, desde los inicios de la dictadura del franquismo, los que intentaban romper España y liquidar a una parte de sus habitantes eran los “rojos, comunistas y masones”, luego se atemperó algo el tema y ya eran los “rojos y los de la ETA”, más adelante sólo algunos pequeños grupos de extrema derecha, apoyados en la sombra por la derecha de toda la vida, debidamente camuflada, se atrevieron a seguir usando contra la izquierda de cualquier clase la intención de romper el país, ampliándolo poco a poco a los nacionalismos vasco y catalán.

A los socialistas, aún no reconvertidos en lo que es ahora el PSOE, a los diversos “izquierdismos” y a los comunistas no les causaba preocupación el que España se pudiera romper, entregadas sus estructuras al proyecto de recuperar para los ciudadanos las libertades e instituciones que nos habían arrebatado y que, a partir de 1978, creyeron haber conseguido, sin caer en la cuenta de que habían renunciado a gran parte de lo que querían alcanzar.

Los dos grandes partidos políticos o tendencias mayoritarias en la derecha y en la izquierda, no entremos en más concreciones, pactaron leyes e instituciones como si tuvieran que durar mil años, unos para perpetuar su condición de privilegio y otros para no volver a una dictadura potencialmente viva. Las buenas intenciones, si las hubo, acabaron en una democracia representativa muy limitada, con una monarquía impuesta por el franquismo y apoyada en dos partidos con fuerte estructura piramidal no democrática o falsamente democrática.

No pueden negarse los avances de la sociedad española en temas económicos y sociales, siempre menos de los reclamados, en las últimas décadas, gracias a períodos de bonanza económica -local o global- y con retrocesos en los momentos de crisis internas o externas. A todas las crisis han seguido tiempos de expansión y recuperación y los gobiernos existentes aprovecharon los recursos a su disposición con mayor o menor eficacia y, por desgracia, al no disponer de una democracia real fallaron los pocos instrumentos de control existentes, dando lugar a corrupciones generalizadas, grandes o pequeñas, que, hasta hace poco, eran contempladas casi como espectáculos exóticos o casuales.

Al disponer los gobiernos, de cualquier clase o partido, de mecanismos de ocultación, silenciamiento de los medios de comunicación mayoritarios y una endogamia entre clase política, clase económica y poder judicial, los escándalos eran poco visibles y los pocos juicios acabaron en sentencias neutras o escasamente ejemplares.

En los últimos años de gobierno de Felipe González, -quién te ha visto y quién te ve- los medios de comunicación, por intereses de sus propietarios y grupos de presión, nos fueron presentando, cada vez en mayor medida, la cantidad de chanchullos y robos cometidos o en marcha y ese aumento ya ha sido imparable hasta el presente, para regocijo de unos u otros y desgracia para la mayoría de ciudadanos, paganos en última instancia de tanto despilfarro y tanta ineptitud.

Pero no ha sido hasta hace unos años, con la entrada en escena de los herederos de Aznar, cuando ha vuelto a aparecer el fantasma de la división, lo de españoles de bien que votan lo que quiere el voceras de turno, lo de las mayorías silenciosas como argumento político -manipula que algo queda- de tal o cual idea. Hemos vuelto a escuchar lo de “que vienen los radicales”, se cambia el rojo por el morado, los comunistas por los chavistas y la masonería por el populismo. ¡Quieren obtener el poder para destruir la civilización democrática occidental!

Y no hemos de pensar mucho para darnos cuenta de quién y qué grupos están intentando que cale el mensaje entre la población: el PP por un lado con voceros mediocres, ineptos y vividores de la teta pública por más que se definan liberales de pura cepa, banqueros puestos a dedo por sus antiguos amigos, empresarios enchufados en grandes empresas otrora públicas, directores de organismos públicos, algunas organizaciones orquestadas ideológicamente en la órbita de la derecha y grandes fortunas que prefieren quedar a la sombra.

Entre los partidos políticos restantes llama la atención la actitud cambiante del socialismo oficial, preso entre ideología y pragmatismo, llamando a rebato contra nuevas formas de participación política en unos momentos y presentándose como salvador de la regeneración en otros. Sería curioso si no hubiéramos sido testigo de sus malabarismos para conseguir el poder de cualquier forma y hasta de sus desvaríos triunfalistas en las últimas elecciones.

Y a vista de pájaro la situación parece clara: tanto unos como otros tienen miedo de que sean los ciudadanos, sin estar bajo las siglas de la derecha o de la izquierda o de centro, fuera de los partidos con estructuras piramidales pretendidamente demócratas, quienes tengan en sus manos el poder de decisión sobre sus derechos y deberes. Quienes sean propietarios de su presente y su futuro y quieran ejecutar los proyectos que la sociedad necesita para seguir existiendo con igualdad de oportunidades para todos.

Y siguiendo uno de mis frases favoritas -no sé de quién es- “no bajes a discutir con un idiota a su nivel, allí te ganará por experiencia” creo que los ciudadanos que participamos o queremos participar en la mejora de las instituciones y de la democracia hemos de negarnos a jugar con sus reglas, a dejar de discutir para defendernos de ataques injustificados y dedicarnos a lo positivo, a los proyectos que valen la pena.

Cuando se cansen de gritar, que se vayan a su casa.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s