Archivo diario: 24 enero, 2016

CREE EL LADRÓN QUE TODOS SON DE SU CONDICIÓN…

Antes de parecer mal educado o políticamente incorrecto quiero dejar claro un aspecto fundamental: respeto a todas las personas, siempre que se comporten como tales, no aquellas que son animales irracionales, que de haberlas hay las aunque se escuden en falsos argumentos de ideologías o religiones.

Pero no tengo por qué respetar ni sus ideas ni sus actos, siendo libre para argumentar en contra o, si creo que lo merecen -y eso es algo en lo que cualquiera puede rebatirme si lo desea- adjetivarlas como malas, tontas, idiotas, descabelladas, manipulaciones, mentiras, etc. Para eso estamos “teóricamente” en una democracia y digo “teóricamente” porque creo firmemente que no lo estamos realmente.

La partidocracia -con partidos que son máquinas de corrupción y mediocridad, cada vez más acusada en sus supuestos líderes- nos ha otorgado la categoría de “sirvientes” que sólo podemos sentarnos a su mesa un día cada cuatro años y sólo con el objetivo de servirles el plato para otra temporada en la que ellos seguirán salvándonos de peligros y trampas.

Dado el aviso voy a lo que quiero decir: desde las últimas elecciones generales estamos asistiendo a dos espectáculos casi gemelos en dos ámbitos que parecen muy diferentes pero que en realidad conforman una misma realidad: la España surgida de una falsa transición de la dictadura a la democracia, maquillada por sus actores como “modélica”. ¡Y una m… ¡

Por un lado tenemos a nuestros políticos profesionales de siempre, muchos herederos de familias del franquismo o de sus aledaños, con algunos que desde Suresnes se han ido dando la vuelta hasta aparecer casi en las antípodas de lo que decían defender, aunque siempre lo hicieran mal, tarde y con importantes lagunas que son incomprensibles si se analizan desde una actitud crítica equilibrada.

Por supuesto que alguna cosa hicieron bien, unos y otros, pero eso queda empantanado por el pozo de corrupción, entreguismo y traición en que nos han metido a todos los españoles y cuando quieren defenderse con esos buenos actos como argumentos hay que recordarles que para eso fueron votados y encumbrados al poder, ésa era su obligación y su responsabilidad.

Pero la mediocridad a la que nos han entregado los partidos políticos está cristalizando en las formas y en las declaraciones de estos últimos días: cruce de acusaciones en las que los corruptos, los mentirosos, los vividores, los ladrones y los lameculos acusan a los demás de sus propios defectos y formas de vivir, extendiendo la mierda incluso a los recién llegados, a aquellos que todavía no han tenido que legislar o ejercer el poder, con la única finalidad de ponerlos a su nivel, para así poder “ganarles” por experiencia o seguir manipulando a los ciudadanos con lo de “todos son igual”, aunque el ejemplo de corrupción y mal uso del poder lo hayan dado ellos. No importa ser mierda si enmierdan a los demás.

Unos, Rajoy y Sánchez, cobardes en extremo, mediocres en lo político y casi sin ideas ni principios éticos, se dejan llevar por quienes les dirigen o quienes tienen influencia en sus decisiones. Ambos esperando que sus contrarios se despeñen o que ocurra un milagro que les permita auparse, sin ningún merecimiento, al poder.

Otros vigilando sus intereses, agazapados en pieles de cordero que en cuanto tienen poder para cambiar algo prefieren aportar “sostenibilidad” o “gobernabilidad”, pactando ora con unos, ora con otros, pero siempre con aquellos que detentan el poder y, a la postre, sin conseguir más que cambios cosméticos y sin importancia real para la ciudadanía.

Y los recién llegados, con menos de dos años de circulación, se han lanzado a tal velocidad que pueden pegarse más golpes de los que resistirán sus endebles estructuras, cometiendo deslices de aprendiz que los demás aprovechan como argumento para el “todos son iguales” que se creen quienes no les han votado y dejan a quienes les han dado su confianza con el temor de que hablan antes de pensar bien lo que van a decir.

Y por otro lado tenemos a la mayoría de medios de comunicación, dominados por el capital – esa bestia parda, confusa, intangible, desconocida para casi todos, oscura y temida- que nadie conoce realmente pero que está detrás del tinglado, haciendo el trabajo que le han encomendado.

Acabo de leer varios diarios nacionales y la idea que me ha venido a la cabeza es ver a un ejército de leñadores talando árboles para convertirlos en papel y que este papel, vendido o regalado, por aquellos de las subvenciones públicas, a algunas empresas se convierte en mierda lanzada contra sus lectores.

Muchos de esos lectores, cogidos por sorpresa, ignorancia o inocencia, se dejarán influir por las opiniones interesadas, por las mentiras o por las manipulaciones que les ofrecen en bandeja, sin tener ni tiempo ni conocimientos para separar la paja del grano, la información de la desinformación o la verdad de la mentira. Siempre queda algo.

Hoy, por citar un ejemplo, he leído algo de un “LOBO FEROZ”, que en lugar de un lobo parecen ser las elucubraciones de Caperucita, pero Caperucita paleta, ignorante, mentirosa, que en lugar de haber dedicado su tiempo a crecer como persona se ha dedicado a flirtear con el lobo, a perder el tiempo con marujeos y simplezas. Y sólo le doy la razón en su último párrafo, cuando amenaza con no seguir escribiendo, por favor ¡sea valiente y retírese! Los árboles se lo agradecerán y nuestros estómagos también…

Pocos artículos se salvan de la quema, incluso algunos con faltas de ortografía e incluso con palabras inventadas o mal utilizadas, como si esos periodistas mediocres y esos diarios, con capitales enormes, no dispusieran de un simple diccionario o corrector de estilo.  De pena.

¡Y encima uno presenta a Guindos como salvador de España!

La de disparates que se tienen que leer y escuchar hoy en día.

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