ENTRE TONTOS ANDA EL JUEGO: NO DEJEMOS QUE NOS CONFUNDAN.

Carlos Floriano del PP, Carmona del PSOE, Aguado de Ciudadanos, algunos ejemplos paradigmáticos de políticos, como ha ocurrido con periodistas, tertulianos varios y gente de otras esferas de actividad, están intentando darnos una lección de ética -de la que carecen la mayoría de ellos- y de coherencia -de la que ni siquiera saben qué es- al referirse a la dimisión del concejal electo de Ahora Madrid, Sr. Zapata, pidiendo que deje también su acta de concejal en el ayuntamiento.

Sería casi para echarse a reír si nos atuviéramos estrictamente al tema de los tuits de referencia, fechados hace años y en unas circunstancias que les quitan cualquier intención malévola o de insulto a grupos o personas en particular.

Prueba de su inocuidad es que en su momento, en aquella discusión por tweeter, no llamaron la atención más que a algunos de los participantes en las redes sociales, quedando circunscrito a un ámbito casi académico. Y han surgido ahora, vete tú a saber cuánto nos habrá costado esa minería a los ciudadanos -el PP es muy aficionado a utilizar recursos públicos para sus campañas electorales y para sus campañas de desprestigio contra sus adversarios o para campañas de prestigio propio, como en el caso de las últimas dimisiones en Madrid-, para iniciar un acoso contra Ahora Madrid y Podemos antes de que hayan comenzado a trabajar y a descubrir los robos y corrupciones que faltan por salir a la luz en ayuntamientos y autonomías gobernadas antes por el PP.

Me ha resultado hasta insultante, de los mediocres, ladrones y bobos solemnes del PP ya me lo esperaba, la actitud del Sr. Carmona, que se ha lanzado en tromba como salvador de la ética, como vanguardia de la dignidad y de la coherencia, cuando en su partido se han producido hechos que le atañen y que a mí me hubieran producido hasta urticaria y, desde luego, me hubieran forzado a pegar un portazo y un corte de mangas a varios de los supuestos líderes -otros mediocres políticos profesionales- de su partido.

Que el Sr. Zapata no tuvo cuidado especial al tuitear aquellas conversaciones, sacándolas del contexto de una discusión que no cabe en los 140 caracteres de cada mensaje, es algo que no se puede negar, pero que a pesar de sus explicaciones, demandas de perdón y dimisión de su puesto de concejal de cultura, se le siga considerando, a pesar de su trayectoria personal, como racista, genocida y no sé cuántas cosas más es de locos o de personas de muy mala leche y que piensan que todos son iguales -cree el ladrón que todos son de su condición- a ellos mismos.

Que tanto político, periodista y tertuliano se rasguen las vestiduras, se pongan rojos de ira y pidan casi el fusilamiento social de Guillermo Zapata, por encima de corrupciones, delitos demostrados, financiaciones ilegales de PP, PSOE y otros partidos y resto de temas importantes de este país demuestra la bajeza moral, siempre presta al linchamiento del honrado, aunque se haya equivocado algunas veces, y la poca ética que todavía domina a gran parte de la sociedad española, rehén aún de épocas dictatoriales.

Dios -por decirlo de forma que me entiendan todos- nos libre de salvadores de boquilla y de salva patrias que buscan su interés y velan sólo por su bolsillo y sus parcelas de poder.

PILAR RAHOLA Y LA VENTA DEL ALMA.

Durante muchos años he seguido a Pilar Rahola, observando sus actitudes y declaraciones cuando estaba en la política activa, leyendo sus artículos y escuchando sus intervenciones en múltiples tertulias, pero cada día me cuesta más seguir haciéndolo.

Y no sé si tengo yo más culpa porque la edad me haya hecho menos paciente o el motivo es la deriva que ha sufrido ella en sus ideas, reflexiones y declaraciones: una mezcla de todo y de nada, con algunas ideas bien plantadas y con muchas que solo nacen de la necesidad que tiene de estar presente en el día a día.

Me explico y pongo como ejemplo el artículo que publica hoy en la Vanguardia, volviendo al manido tema de los partidos emergentes, Podemos y Ciudadanos, tema que ha tratado hasta el hartazgo en escritos y en tertulias, casi siempre de manera superficial y sin un verdadero análisis, cayendo por tanto en los tópicos de otros tantos tertulianos, pontificando sobre todo y sin saber de nada.

Comprendo que Pilar Rahola tenga que comer y ganarse la vida pero no entiendo que para ello tenga que vender, como a ella le gusta decir de los demás, su alma al diablo o su pluma al periódico o su lengua a las ondas cuando no tiene nada que ofrecer sobre el tema del que debe tratar. Y tampoco tengo información sobre quién decide el fondo de los artículos que escribe, extremo que nos daría algo más de luz para entenderla.

Esta vez, supongo que por rellenar la columna que le deben pagar en la Vanguardia, se ha vuelto a empeñar en demostrar, con el único argumento de que ella lo vale y con los tópicos casi paradigmáticos que también utilizan periodistas tan preclaros como Inda o Marhuenda, que tanto Podemos como Ciudadanos, dos organizaciones que se parecen tanto como una castaña a un melón, son en realidad más de lo mismo en el panorama político español.

Y lo dice, con dos datos superficiales, sin el más mínimo rubor, con aquella fuerza que la caracteriza, aunque esté hablando de la cosa más tonta del mundo, como si nos fuera la vida en lo que describe o rebate. Parece mentira que alguien que ha estado en política, que ha sido parte actora de pactos que otros describieron como “del diablo” y que en ocasiones hizo regates ideológicos que mucha gente todavía no entiende, se dedique a pontificar sobre algo totalmente subjetivo y a dar lecciones de lo que es y no es.

Muchos periodistas todavía no han entendido qué es realmente Podemos, cómo se construyen desde abajo y desde su interior las ideas o proyectos que deben convertirse en objetivos y que sus caras visibles deben navegar entre sus propias ideologías y los proyectos elegidos por las mayorías, teniendo que ser cuidadosos en declaraciones y, en muchas ocasiones, no pudiendo concretar tal o cual tema, a falta de acuerdo en los círculos y asambleas.

Prefieren no tener que realizar análisis en profundidad y dedicarse a describir las ondas que ven en la superficie desde la perspectiva de un partido piramidal y autoritario, como son la mayoría del arco parlamentario actual. Eso es lo que permite comer y llenarse los bolsillos a tanto tertuliano y comentarista a sueldo de los poderes en la sombra, tanto si parecen de izquierda como si parecen de derecha.

Parece que a algunos, Rahola incluida, les molesta que por fin exista un movimiento que arrastra a los ciudadanos y les permite ejercer su derecho a participar y controlar día a día la democracia en la que queremos vivir. A ellos les iba, les va y quieren que les sigan yendo mejor con la democracia “representativa” con la que nos dieron el cambiazo, que les votemos cada cuatro años y luego les dejemos mangonear en paz y sin sobresaltos.

Eso de que queramos controlar lo que hacen, fiscalizar lo que gastan, priorizar los proyectos y utilizar mejor los recursos públicos, sin beneficiar a amiguetes y colegas no les acaba de gustar, para eso, dicen, mejor se van a la empresa privada a ganar más dinero. ¡Y encima se lo creen! Todavía no han comprobado que la empresa privada, en el momento en que dejen de tener poder e influencia, les va a cerrar las puertas giratorias y dejarles en la calle. Ellos no lo valen.

Y, por cierto, en Podemos es necesario que alguien explique bien claro cómo se trabaja, cómo se acuerdan los proyectos y qué nos diferencia de un partido político, por eso prefiero definirnos como movimiento participativo, sin más. Ni siquiera los portavoces parecen tenerlo bien definido y marean la perdiz en cuanto les exigen explicaciones sobre cualquier tema.

CARTA A XIMO PUIG Y PSPV.

Desde que conocimos el resultado de las elecciones en la comunidad valenciana estamos asistiendo a un espectáculo algo extraño: algunas personas, con décadas de participación en gobiernos municipales y autonómicos con más pena que gloria, con una continua pérdida de votos de los ciudadanos, con los últimos años casi escondidos en la excusa de los cobardes de que “contra la mayoría poco puede hacerse”, con apenas enfrentamientos ideológicos contra quienes han convertido a la comunidad en una ciénaga de corrupción y cueva de ladrones, se presentan como líderes llamados a capitanear la regeneración política en la región -recordemos otra vez que han vuelto a perder cientos de miles de votos-, con el argumento de que son la segunda fuerza en número de papeletas, sin más matices y sin más análisis.

Me refiero, supongo que ya lo ha imaginado, a usted, Sr. Ximo Puig y a Sr. Cipriá Ciscar, las caras que he podido reconocer en las noticias de estas semanas, como dirigentes que están “negociando” la composición de municipios y del parlamento autonómico.

Puedo entender que tras tantos años de estar en dique seco, haciendo una oposición casi invisible y esperando un milagro, la fuga de votantes socialistas no dejaba lugar a demasiadas dudas, hayan visto abierto el cielo al comprobar cómo el partido popular ha perdido sus mayorías absolutas -aunque ganando por mayoría simple en las elecciones- y que ante la posibilidad de favorecer nuevos gobiernos de progreso tengan la tentación de aprovechar la ocasión para llegar al poder, sin merecerlo.

Lo que no entiendo es que sean ustedes tan mediocres, animados por los análisis simplistas y triunfalistas de Pedro Sánchez y la cúpula del PSOE, de no poder analizar fríamente lo que ha pedido la ciudadanía, que les ha vuelto a pegar una patada en el culo, déjeme ser políticamente incorrecto, aunque ustedes no quieran reconocerlo por su ceguera egoísta. No están luchando por los valencianos, están “negociando” ocupar unos sillones determinados, supongo que para darle un “broche de oro” a su carrera política.

¿No cree que su tiempo ya ha pasado y que sería mejor dar un paso al lado y marcharse a disfrutar de lo ganado -otro día hablaremos de eso- con su familia y amigos? En el panorama político valenciano han surgido fuerzas que han demostrado, y así lo han certificado los ciudadanos con su voto, con su actitud y sus hechos en las instituciones que tienen ilusión, ganas y valentía para lo que ustedes no han querido o podido hacer: enfrentarse a la corrupción a la cara poniendo en riesgo sus personas y sus cargos.

Hagan un esfuerzo y dejen los triunfalismos huecos y las manipulaciones estadísticas, reconozcan que han vivido de prestado todos estos años en las instituciones de la comunidad, los votos de sus ascendientes socialistas que ustedes han ido dilapidando elección tras elección, sin haber conseguido nunca parar el descenso de sus números, y dejen que gobiernen, apoyando lo que sea positivo para los valencianos y colocándose con valentía frente a la corrupción y el despilfarro.

Los valencianos se merecen unos políticos diferentes, surgidos con el calor del pueblo y partícipes de los problemas cotidianos que los acosan, con la valentía necesaria y la energía que va a pedir un tiempo en el que las convulsiones van a ser continuas y la situación difícil. Ustedes, con todos mis respetos -aunque crea que han sido mediocres-, no merecen ya el honor de defender ni representar a sus conciudadanos, ya desperdiciaron muchas ilusiones, muchos votos de socialistas desencantados y muchos años de trabajo no realizado.

Y no me repitan tanto lo de “sentirse ofendidos” o la cantinela absurda de Pedro Sánchez de “no admitimos lecciones de nadie”, eso son excusas de mal pagador, de mediocres que no tienen más argumentos que el “y tú más” o de aquellos que prefieren mirar al pasado antes que enfrentarse al presente.

Sin ser alcaldes o presidentes también se puede trabajar por la democracia y el bienestar de los ciudadanos, aunque ello suponga olvidar la vanidad, el orgullo y la soberbia que ustedes están demostrando hora tras hora y día tras día. Es de pena.

Recuerden a un socialista de verdad, no de boquilla, como el malogrado Pedro Zerolo o los numerosos antecedentes de gente valiente y entregada que trabajaron por recuperar la democracia en los tiempos del cambio, sin pedir cargos a cambio y luchando en cualquier situación, sin comodidades ni oropeles.

Perdone, pero me dan ustedes mucha lástima.

CORRUPTOS, VENTAJISTAS Y MEDIOCRES.

Desde el 24 de mayo estamos asistiendo a un hermoso espectáculo de incoherencias y falsas transparencias y todo por el “noble destino” de servir a los ciudadanos ocupando los sillones de alcaldías, ayuntamientos, diputaciones, cabildos y autonomías.

Y en este teatro se van perfilando los actores y muchos de ellos, ya sin recato, llevados por la borrachera futura o pasada de poder, van enseñándonos su verdadera cara, aunque de algunos de ellos ya tuviéramos una cierta y certera idea. Es penoso.

Rita Barberá y Esperanza Aguirre, con algunos otros menos transparentes como la señora Cifuentes o la señora Cospedal, están revolviendo cielo y tierra para intentar no perder lo que creen les corresponde por ser quienes son, con el único argumento de que han recibido más votos que los demás y con la idea de cerrar el paso a, para ellos, peligrosos experimentos de gobiernos nacidos de los ciudadanos.

Me apena ver a Ximo Puig y Cipriá Ciscar, dos mediocres antiguallas del POSE valenciano, reclamando su derecho a liderar el cambio en la región, cuando ellos han formado parte desde tiempos inmemoriales del clima político de ineptitud y corrupción en la misma. Ahora ven que las combinaciones para llegar a pactos les ofrecen mucho más posibilidad de poder que lo que les corresponde por reparto simple y puro y, como ventajistas que son, quieren aprovecharlo.

Que no quieran reconocer que Compromís les ha dado una lección de pundonor, de honestidad y de trabajo que merece lo que ellos desmerecen demuestra la catadura moral de ambos individuos y del PSOE en general, quieren ganar a río revuelto lo que nunca han sabido defender durante décadas en política. Quizás es hora de que piensen en retirarse y dedicarse a su familia y negocios.

Tanto el PP como el PSOE han perdido miles y miles de votantes y a ninguna de ellos se les ocurre pensar que los que todavía les han votado o son estómagos agradecidos o son fieles sin sentido crítico -los hay de buena fe y todo- o son ignorantes que se dejan llevar por los idearios y manipulaciones preparadas por estos dos partidos. Pero en lugar de analizar con sentido ético el grito de los ciudadanos, incluidos sus propios votantes, prefieren alardear de ser los primeros o los segundos en número total de votos, sin analizar nada más, no sea que tengan que aceptar que realmente han perdido por goleada.

Por otro lado está Ciudadanos, una amalgama construida con rapidez y con filtros defectuosos que puede pasar factura también con rapidez a sus integrantes, desdibujando la ya desfigurada imagen que ha ido perfilando A.Rivera desde hace nueve o diez años. En próximos días iremos saliendo de dudas respecto a su coherencia y la validez de sus estructuras.

Y también, no vayamos a olvidarnos, tenemos en el escenario a Podemos, todavía en definición, todavía sin saber si es un partido “a lo clásico” o una plataforma de participación ciudadana. Ahora mismo da las dos imágenes, depende de a quien oigas o donde mires. Las plataformas en las que se ha participado para las elecciones municipales han obtenido mucho mejor resultado que las propias siglas en las elecciones autonómicas y no parece que sus voces más públicas y sus dirigentes nacionales quieran aceptarlo como algo a analizar y desarrollar.

Izquierda Unida y UPyD se han quedado patidifusos, en tierra de nadie y con un trabajo mental por delante que parece enorme, para volver a definirse y encontrar su nuevo hueco o su integración en plataformas de participación que han de tomar más importancia de cara al futuro.

Estamos en un momento de manipulaciones, mentiras, medias verdades y mucha ignorancia respecto a ética y democracia. Necesitamos coherencia y honestidad, no salvadores.

DE CIEGOS E INEPTOS: LA BORRACHERA DEL PODER.

Siempre me ha llamado la atención el proceso que se produce en muchas personas cuando alcanzan la fama, el poder, el dinero o una combinación de esos factores. En muchos de esos casos parece que los individuos pierden algunos sentidos, entre ellos el crítico, y la confusión entre lo subjetivo y lo objetivo, tendiendo a relacionar lo que uno defiende como algo inmutable y externo a todo argumento discutible.

Hay cientos de casos, pero tampoco voy a construir una base de datos con ellos, así que sólo citaré unos cuantos por aquello de su importancia social, política o económica. Así de pronto me aparece delante Vargas Llosa que pasa de genio literario a mediocre intento de político, pontificando sobre lo divino y lo humano y analizando “a su manera”, yo diría elucubrando o desbarrando, la política española.

Otro escritor que me hace disfrutar por cómo escribe pero no por lo que dice es Javier Marías, ilustre académico de la lengua, que cada vez desbarra más en los artículos que le compra el diario El País. Es muy culto e inteligente, sin duda alguna, pero parece que la soberbia y la ignorancia o poca preparación en muchos temas, le lleva a proponer como universales hechos que no llegan ni a la categoría de tendencia.

Tampoco se libra esta semana un tal Villar Mir, noble de título, y presidente de una empresa con problemas y chanchullos en varios países, bajo sospecha de corrupción y compra de favores, pero que no por eso deja de dar lecciones de ética, avisándonos de los peligros que entraña el que los ciudadanos participemos de forma activa en la vida política municipal, autonómica y de gobierno de nuestro país. Parece que no es conveniente que nos enteremos todos de los caminos secretos por los que el dinero público llega a ciertas manos privadas.

No hablemos ya de supuestos periodistas como Inda o Marhuenda, que deben pensar que los usuarios de los medios de comunicación somos algo bobos o tontos totales, soltando burradas y elaborando panfletos que ofenderían hasta al papel o pantalla donde aparecen si estos objetos pudieran quejarse.

Otros buenos ejemplos nos los ofrecen a diario multitud de políticos profesionales, no hay que olvidar que casi todos ellos tienen títulos académicos, reales o inventados o comprados, en derecho, administración o cualquier otra digna profesión, que en cuanto tocan el poder olvidan por completo y se dedican a “lo suyo” y a intentar vendernos la burra a los ciudadanos. No hay que olvidar que Cospedal es abogada, que Rajoy es registrador, tras sesudos estudios y oposición, pero ni una ni otro parecen tener demasiados conocimientos ni de derecho ni de la lengua que defienden con tanto ahínco y por el contrario si pegan patadas al diccionario y al sentido común en cuanto abren la boca.

Y para no alargarme más y porque era el tema principal que quería comentar, me quedan los ejemplos de Susana Díaz y Pedro Sánchez, ambos acompañados por sus respectivas cúpulas en el PSOE. La primera lleva semanas reclamando responsabilidad a los demás partidos políticos porque no la visten de presidenta en Andalucía, habiendo ganado las elecciones, aunque se dejó miles de votos en el camino, y el segundo está pidiendo lo mismo a Podemos en todas las autonomías y municipios donde es necesario un pacto para entrar a gobernar.

A la ejecutiva nacional del PSOE, igual que le ocurre a M.Rajoy, se le ha subido alguna cosa a la cabeza, proclaman que casi han ganado las elecciones y que los ciudadanos les han encomendado la renovación de la política en ayuntamientos, autonomías y ya veremos en las generales. Y todo porque tienen posibilidades de tocar más poder del que realmente les toca por el número de votos -también se han dejado la piel a tiras en las elecciones aunque no quieran reconocerlo-, y amenazan con que los votantes anoten en el debe de Podemos todos aquellos pactos que no lleguen a producirse.

La realidad es que los votantes han dado un toque de corneta al PP quitándoles las mayorías que nunca saben utilizar y otro toque al PSOE no dándole mayorías casi en ningún sitio, pero dejando claro qué tipo de política y de cambio o renovación se quiere. Pero ambos están borrachos y ciegos de poder y con la soberbia de no admitir lecciones de nadie, ni siquiera de sus votantes, cuando la realidad es que unos y otros necesitan, como el aire que respiran, volver a pensar qué es democracia, qué es ética y que es honestidad.

Todo lo contrario de lo que hacen y es de pena…

NO PUEDE HABER DUDAS, ALGUNOS PARTIDOS SON BANDAS MAFIOSAS.

Desde hace mucho tiempo casi todo el mundo está convencido, aunque demasiados no quieren reconocerlo públicamente, de que algunos partidos políticos son realmente estructuras dedicadas a satisfacer sus propios intereses, cobrándose lo más alto posible el servicio que dicen prestar al ciudadanos por el “favor de gobernarnos”.

Que un juez diga en un auto que el PP se ha estado financiando irregularmente y se haya podido demostrar por activa y por pasiva que desde su fundación ha hecho trampas en todas las contiendas electorales parece que no le importa a ninguno de sus votantes y no digamos ya a los integrantes de la formación, familiares, amigos, allegados varios y acólitos mangantes.

Que tengan imputados o en proceso de imputación a cientos de individuos que han sido o son alcaldes, consejeros, ministros y demás cargos públicos tampoco hace saltar ninguna chispa. Que sus líderes tengan la poca ética -o ninguna- para seguir dando lecciones de democracia a los demás, pidiéndonos el voto a los ciudadanos es casi una broma macabra, cuando demuestran día sí, día también, que son ineptos, ladrones, vagos o directamente bobos mediocres que de tanto adulador y tanto falso aplauso han llegado a creerse verdaderos estadistas, aunque suelten tontería tras tontería en cuanto abren la boca.

Que el presidente del país todavía no haya explicado a nadie cómo conserva la titularidad de un registro en el levante, quién cobra por ello y por qué durante su mandato se han aprobado leyes que le benefician es otro de los misterios que ni los detectives más concienzudos son capaces de descubrir. Y que este presidente, el peor desde la prehistoria, no sepa pronunciar en castellano, no digamos ya en cualquier otro idioma, nacional o extranjero, dos frases coherentes y de acuerdo con la realidad es para diploma de horror.

Que E.Aguirre, la campeona de la virtud, según ella, y liberal por más señas, lleve desde su tierna juventud y tenga a toda su familia y allegados chupando de la teta del estado desde Adán y Eva y haya errado más que una vidente de tercera al rodearse de consejeros y asesores, muchos de ellos imputados y en la cárcel, es una prueba más de la distinta vara de medir que utilizan los aparatos partidistas que nos escamotearon la democracia allá por 1978, bajo la amenaza del ruido de sables.

Que una tal Cospedal vaya presentando declaraciones de bienes y sueldos cada pocos meses, rectificando las anteriores y sin acabar de explicar de dónde proceden bienes y prebendas, que sus allegados multipliquen sus negocios a la sombra de sus nombramientos, que tenga a sus gobernados casi en la miseria en servicios públicos por aquello de ahorrarse costos y que modifique las leyes electorales a su gusto y conveniencia a mí me parece de república bananera, pero al PP y sus votantes se la trae al pairo.

Que varios ministros: Cañete, Morenés, Soria, Guindos, Montoro, entre otros, tengan negocios privados en las mismas áreas que administran, que la ministra de trabajo no haya trabajado nunca y ponga a una virgen como mediadora de empleo, que un ministro de interior condecore vírgenes, introduzca la religión en cuarteles y centros y asegure que Dios está con ellos en el congreso y al día siguiente invoque la laicidad del Estado para lo que le conviene, que… Me canso de incoherencias, mediocridades e idioteces.

Que en esta campaña electoral se estén denunciando cientos de hechos extraños y presuntamente ilegales, como el voto por correo masivo por las mismas personas, el acarreo de personas de edad avanzada que no pueden valerse ni física ni intelectualmente, que se pongan inconvenientes al voto por correo en aquellos lugares en los que saben que no van a obtener votos a su favor y favoreciendo aquellos otros que son caladeros amigos. Que se inicien campañas de desprestigio -de eso sabe mucho la liberal de boquilla Sra. Aguirre- con medias mentiras y falsedades enteras, manipulando televisiones, radios y periódicos a su servicio y que todo se haga bajo las narices de las juntas electorales que no dicen ni pío por no enfadar a sus amos…

Y que el PSOE, donde puede, haga lo mismo, como se ha visto en las elecciones andaluzas con amenazas a empleados públicos y recolección de votos en organismos dependientes de la Junta de Andalucía. Y que los partidos nacionalistas dominantes tengan en varias comunidades juicios pendientes por financiaciones ilegales o compra y venta de favores. Y que…

Y que a pesar de todo esos partidos todavía sean las listas más votadas en muchos pueblos, ciudades y autonomías es algo que pone los pelos de punta. ¿Tan escasos de ética andamos los españoles? ¿Tan pillos redomados somos? En definitiva, ¿tienen razón los europeos al decir que los españoles somos vagos y ladrones y que por eso tenemos unos gobernantes que lo son?

Parece que así ha sido hasta ahora.

Y no sé si confiar en que ha llegado la hora de la decencia, la sensatez y la coherencia.

DE VERGÜENZA AJENA.

En pocos días de campaña electoral ya me han hecho saltar todos los plomos.

¿Cómo es posible que hayamos llegado a estos extremos? ¿Cómo es posible que tengamos como presidente a un individuo que ni sabe leer sus apuntes, ni sabe hablar sin discurso escrito -que lee mal y sin haber repasado antes-, que apenas farfulla las palabras y que se desmiente a sí mismo cada dos o tres frases?

A mí me daría vergüenza ponerme delante de un micrófono y demostrar que soy casi tonto, que desconozco el idioma que declaro defender con uñas y dientes y que soy incapaz de argumentar más allá de lo que haría un niño de tres o cuatro años. Y con un gobierno a su imagen y semejanza, casi espejo de lo que es actualmente el partido popular, un nido de mediocres o de vividores que prefieren aplaudir tonterías antes que huir de tanta ponzoña para volver a ganarse la vida con algo más de honor.

Pero resulta que tampoco los representantes de los demás partidos políticos van mucho más allá, pues quien no da patadas al diccionario suelta las frases que le vienen a la cabeza pensando que los que le escuchan, generalmente de su misma línea ideológica -habría que repensar estas campañas electorales innecesarias y caras-, son tontos o idiotas, faltos de sentido crítico y totalmente manipulados.

Sólo hay en el panorama político español un partido de ámbito nacional que haya surgido de las bases que lo conforman y no es precisamente ni PP, ni PSOE, ni UPyD, ni Ciudadanos, ni siquiera IU. Y precisamente todos se arrogan esa procedencia negándola a los demás. ¡Nivelazo de asesores que cobran millones y pagan con frases de burro!

Y por Andalucía sigue la inconmensurable Susana Díaz, lanzando sus diatribas contra los partidos que no quieren coronarla como reina de la autonomía, envolviéndose en la bandera andaluza, de la que ella sólo se sirve para limpiarse los mocos, intentando que los andaluces confundan su persona con todo lo que tiene de bueno la región y poniendo cuernos a todo aquél que le exige democracia y acuerdos para gobernar.

Pero ella no quiere acuerdos, ella es producto de partido desde su tierna juventud, ella ha subido escalón a escalón, con el puñal en la mano izquierda y la palmadita en la derecha, ella quiere seguir siendo la reina del sur, la que corta el bacalao y reparte sillones, dineros y carta de buenos andaluces a quienes se pliegan a sus caprichos. Y amenaza con mayoría absoluta si repite elecciones. ¿Serán los andaluces tan cortos como ella pretende o le darán la lección de democracia que se olvidó de estudiar hace años?

Realmente tenemos que haber hecho algo muy malo en otra vida para merecernos a estos cretinos.